Archive for diciembre, 2010

Lista de propósitos para Año Nuevo

A punto de despedir el año viejo, os propongo una lista de diez buenos consejos, vía Greenpeace, para poner en práctica hoy mismo y durante todo el 2011 y de paso desearos un Sano, Curioso y Feliz!!

1- Los alimentos, cuanto más cercanos, mejor, menos transporte y menos emisiones de CO2. Además, así apoyas a los productores locales.

2- Apuesta por el producto fresco, natural y de temporada. Y si puedes, ecológico.

3- Evita los productos elaborados y sobre-envasados y llévate todo lo que puedas a granel.

4- Reduce el consumo de carne y pescado y apuesta por menús ricos en verduras, legumbres y frutas.

5- Si quieres introducir carne en tu comida, ¿por qué no sorprendes a tus comensales con carne ecológica? Busca el etiquetado de certificación de tu comunidad autónoma.

6- ¿Un poco de pescado? ¡Ojo! Que no esté en la Lista roja de Greenpeace. Mejor salvaje que de acuicultura y que haya sido pescado con métodos selectivos. Rechaza los inmaduros y aprovéchalo bien. Pregunta a tu pescadero y que te informe.

7- ¿Marisco? ¡Cuidado con los langostinos! Su pesca salvaje afecta a otras muchas especies que son descartadas y el de acuicultura devasta los manglares. Evítalo.

8- ¡Ningún producto transgénico en nuestras comidas! Utiliza nuestra Guía roja y verde para poder evitarlos.

9- Puedes llevar bolsa de tela o carrito para tus compras. Así no tienes que utilizar bolsas de plástico.

10- ¡Ay, las uvas! No se nos pueden olvidar que hay que empezar bien el año. Pero que sean a granel, sin empaquetado, y cultivadas lo más cerca posible.

11- Ojo con el gasto de energía en la preparación de los alimentos!

12- Ya está todo listo y la comida o cena preparada. Disfrútala con tus seres queridos y cuidado con los empachos.

31 diciembre, 2010 at 4:59 pm 1 comentario

¿Qué regalamos al niño?

Un buen tema para reflexionar estos días es la cantidad de dinero que empleamos en estas fechas en regalos a los niños (y no tan niños) con la historia del Papá-Noel y los Reyes Magos.

Muchos padres se partirán los cuernos en esta “complicada y variada” elección, cuando lo que deberían hacer  es  un repaso del tiempo que han disfrutado junto a sus hijos durante todo el año. En realidad el tesoro más preciado que pueden regalarle es compartir su tiempo con ellos. Por mucho que nos intenten machacar con la publicidad con cosas materiales lo realmente importante lo tenemos dentro de nosotros y es nuestro amor y nuestro tiempo, si juntamos esto y se lo ofrecemos a los niños durante todo el año estaremos haciendo lo correcto y tendremos unos niños sanos espiritualmente y felices.

Creo que hay que pararse y replantearse lo verdaderamente importante para nosotros y para los nuestros y estoy segura que la respuesta la tenemos muy cerca nuestra sin echar mano del consumo y de sentimientos y festividades artificiales.

Esta idea queda muy bien plasmada en este relato que leí en El Blog Alternativo.


Una joven pareja entró en el mejor comercio de juguetes de la ciudad.

Hombre y mujer se entretuvieron en mirar sin prisas los juguetes de colores alineados en las estanterías y colgados del techo, en alegre desorden. Había muñecas que lloraban y reían, juegos electrónicos, cocinas en miniatura donde se hacían tartas y pasteles. No llegaban a decidirse.

Se les acercó una dependienta muy simpática.

“Mire”, le dijo la mujer: “nosotros tenemos una niña pequeña, pero estamos casi todo el día fuera de casa y, a veces, hasta de noche”.

“Es una cría que apenas sonríe”, dijo el hombre.

“Quisiéramos comprarle algo que la hiciera feliz”, añadió la mujer, “incluso cuando no estuviéramos nosotros… Algo que le diera alegría aún cuando estuviera sola”.

“Lo siento”, sonrío la dependienta con gentileza, pero “aquí no vendemos padres“.


27 diciembre, 2010 at 5:41 pm 11 comentarios

Felicitación navideña 2010

 

25 diciembre, 2010 at 2:06 pm Deja un comentario

Yo deseo, tú deseas…

22 diciembre, 2010 at 10:22 pm 4 comentarios

Crema de calabaza con queso Picón

Un recuerdo que nos trajimos de nuestra escapadita a la nieve (concretamente de Tresviso) fue un trozo de queso Picón, que según las gentes de Liébana su longevidad se debe a “comer Queso Picón todos los días… y tomarse la vida con tranquilidad“, así que poniendo en práctica este consejo hoy he hecho una crema de calabaza con costrones de pan y migas de queso Picón. Si queŕeis más información sobre este tipo de queso os dirijo a este enlace: Picón Bejes-Tresviso.

Ingredientes (ecológicos): un trozo de calabaza – un puerro – una zanahoria – una patata pequeña – un poquito de perejil natural – un chorrito de aceite de oliva virgen – media tacita de nata – pimienta negra – sal – un par de rebanadas de pan de pueblo – un par de cucharadas de queso Picón.

Con las manos en la masa: pelamos los ingredientes (vegetales) y los cortamos en trozos, lo echamos en una olla con agua y ponemos a hervir. Cuando rompa a hervir salpimentamos, añadimos el chorrito de aceite de oliva virgen y dejamos cocer hasta que el conjunto esté bien cocido. Apagamos el fuego y añadimos la nata, lo trituramos bien con la batidora. Aparte en una sartén ponemos a freír el pan y cuando esté bien dorado lo ponemos sobre la crema junto con el queso desmigajado. Servimos bien caliente y tomamos esta cremita reconstituyente para hacer frente a estos fríos días.

Ya sabéis si algún día vais por tierras Lebaniegas no os olvidéis de pasar por Tresviso a comprar un poco de este queso y si os encontráis con ganas de caminar haced la ruta de Urdón a Tresviso tiene unas vistas espectaculares y estoy segura que vuestra parte “cabra” disfrutará un montón 😉

16 diciembre, 2010 at 11:48 pm Deja un comentario

Sobre la maternidad…

El relato que a continuación comparto con vosotr@s en el que dos amigas hablan sobre la maternidad lo encontré por casualidad en el maravilloso blog cuatro en la cama. La verdad es que a medida que lo iba leyendo me iba emocionando cada vez más. Espero que os guste tanto como a mí.

“Nos juntamos para almorzar cuando mi amiga me comenta que ella y su pareja están pensando en tener familia. Estamos haciendo una encuesta, – me dice medio en broma. – ¿Crees que deberíamos tener un bebé? Te cambiará la vida, – le contesto intentando que mi voz suene neutral. Sí, ya sé, – me dice, – ya no podremos dormir hasta tarde los fines de semana, ya no tendremos vacaciones espontáneas…

Pero eso no era lo que yo pensaba. Miro a mi amiga intentando decidir qué decirle. Quiero que ella sepa todo lo que no aprenderá en los cursos de preparto, quiero que sepa que las marcas físicas que dejará el embarazo sanarán, pero que convertirse en madre le dejará una marca emocional tan profunda que la hará vulnerable para el resto de su vida. Pienso en advertirle que nunca más leerá un periódico sin pensar “podría haber sido MI hijo”. Que cada vez que se entere de la caída de un avión, de un incendio se sentirá perseguida. Que cuando vea fotos de niños hambrientos, se preguntará si puede haber algo peor que ver a un hijo morir. Miro sus uñas perfectamente arregladas y su ropa impecable y pienso que sin importar lo sofisticada que sea, convertirse en madre la reducirá al nivel tan primitivo de una osa protegiendo a su cría. Que una llamada urgente: ¡Mamá!, la hará dejar caer un souffle o su mejor cristalería sin pensarlo dos veces.

Siento que debería prevenirla que ya no importarán los años que haya invertido en su carrera, que su profesión pasará a segundo plano por la maternidad. Que podrá arreglar para que su hijo esté bien cuidado mientras trabaja, pero un día, entrando a una importante junta de negocios, creerá oler el dulce aroma de su bebé, y que deberá utilizar cada milímetro de auto disciplina para no salir corriendo a su casa, sólo para asegurarse que su bebé está bien. Quiero que mi amiga sepa que las decisiones de todos los días ya no serán una rutina. Que el deseo de un niño de 5 años de entrar al baño de hombres en una cafetería se convertirá en un dilema mayor. Que en ese momento, entre el ruido a bandejas y los gritos de los niños, sopesará importantes argumentos acerca de la limitación de la independencia de su pequeño y la posibilidad de que un depravado se pueda esconder en ese baño al que ella no podrá entrar. Que sin importar lo decidida que sea en la oficina, cuestionará todas las decisiones que tome con respecto a su hijo.

Mirando a mi atractiva amiga, quiero asegurarle que aunque pierda los kilos de más que le deje el embarazo, jamás se sentirá igual acerca de sí misma. Que su vida, tan importante ahora, pasará a segundo plano cuando tenga a su hijo. Que no dudaría en dar la vida por él sin meditarlo un instante, sin embargo deseará vivir más años, no para cumplir sus propios sueños, sino para ver a su hijo cumplir los suyos. Quiero explicarle que la cicatriz de la cesárea y las estrías se convertirán en medallas de honor.

La relación de mi amiga con su marido cambiará, pero no de la manera que ella cree. Quisiera que ella entendiera cuanto más se puede amar a un hombre que se levanta por las noches a acunar a su hijo y que siempre está dispuesto a jugar con él. Creo que debería saber que se enamorará de él otra vez, por razones que ahora encontraría muy poco románticas.

Quisiera que mi amiga pudiera saber lo identificada que se va a sentir con otras mujeres que a través de la historia han intentado detener una guerra, los prejuicios o choferes alcoholizados. Quisiera que entendiera porque yo puedo ser muy racional acerca de muchos temas, pero me vuelvo temporalmente irracional cuando discuto el peligro que significa una guerra nuclear en el futuro de mis hijos. Quisiera describirle a mi amiga la exaltación de ver a su hijo aprender a andar en bicicleta. Quisiera poder reproducirle esa risa contagiosa que escapa del alma del bebé cuando toca la suave piel de un gato o un perro por primera vez. Quisiera que saboreara esa felicidad al abrazarlo que es tan real, que duele.

La mirada intrigada de mi amiga me hace comprender que los ojos se me han llenado de lágrimas. Nunca te arrepentirás, – le digo al fin, tomándole la mano y ofrezco una plegaria silenciosa por ella, y por mí, y por todas aquellas mujeres meramente mortales que se enfrentan a los tropiezos de la maravillosa experiencia llamada maternidad.”

15 diciembre, 2010 at 10:01 pm 6 comentarios

Desplastifica tu vida

¿CÓMO?

  • Reduce residuos: Cada año en España se consumen más de 5.000 millones de botellas agua de plástico (solo se recicla un 13%)
  • Gana salud: El bisfenol A (BPA) que se encuentra en el plástico de las botellas puede causar cambios hormonales y afectar negativamente nuestra salud.
  • Ahorra dinero: Cuesta lo mismo medio litro de agua en botella que 1.000 litros de agua corriente.

¿Te apuntas a la revolución del agua?

¿Bebes agua? Sí, claro. Es algo vital y sano. Por eso, cada vez somos más los que le damos importancia a la calidad del agua que bebemos. La opción de beber agua del grifo, en muchas localidades no es recomendable, y es necesario comprar agua embotellada o instalar un filtro, un sistema especial. Cuando estamos en casa, tenemos agua buena para beber. Pero surge un problema cuando salimos a la calle. Basta con salir a pasear por casi cualquier lugar, para ver que es prácticamente imposible no encontrar alguna botellita de plástico tirada por el suelo; el plástico se ha convertido en la huella del ser humano. Cuando compramos una botellita de agua, lo que compramos es la botella, no el agua. Compramos el proceso de embotellamiento y el transporte de dicha botella, y luego la parte que le corresponde al que nos la vende. Nos gastamos cada año una barbaridad de dinero en algo que tendría que ser gratuito porque es una necesidad básica, como el aire. Hemos llegado a este punto.

Hace treinta años o menos, nadie compraba agua. Ahora es lo más normal. ¿Te imaginas la cantidad de botellas de plástico que acaban en los vertederos cada año, solo en este país? Nos la han colado muy sutilmente. Como son cantidades de dinero muy pequeñas cada vez, no nos damos ni cuenta (además no tenemos tiempo para pensar en esto, estamos demasiado ocupados). Incluso parece que optamos por la opción sana al comprar agua en vez de bebidas azucaradas. Ahora empieza a demostrarse que el plástico de las botellas de agua libera sustancias que amenazan nuestra salud y la del planeta. ¡Encima!

¿Te acuerdas de la campaña para dejar de utilizar las bolsas de plástico? Ahora mucha gente lleva su propia cesta o bolsa reutilizable para hacer la compra. Quiero proponerte que hagamos lo mismo con las botellas de agua. Sea cual sea el sistema que más te conviene en casa (filtro, sistema de purificación, comprar botellas grandes), cuando salgas a la calle, trae tu propia agua. Reutilizar una botella de plástico no es una opción muy duradera, tienen una vida muy limitada y pronto acaban en la papelera.

Es un gesto muy pequeño pero simbólico, al igual que dejar de utilizar bolsas de plástico. Es cierto que solo con esto no vamos a salvar el planeta. Pero cada vez que hacemos algo que está a nuestro alcance, cada vez que tomamos una decisión a favor de la Madre Tierra, ganamos un poco de optimismo y esto a la larga se va acumulando y nos permite tener fuerzas para tomar decisiones que tendrán más repercusión para el entorno.

Me encantaría ver cada vez más gente pasear con su cesta o bolsa de tela, y dentro una botella reutilizable de agua. Creo que sería algo revolucionario. Las multinacionales de distribución de agua (Nestlé, Coca-Cola…), se dedican a comprar manantiales públicos para tener el monopolio del agua dentro de unos años. ¿Queremos participar en esto?

Fuente: Melanie LeBlanc (RevistaNamaste)

Me ha gustado mucho este artículo, es más me ha venido al pelo para animaros a cambiar otro pequeño hábito, el de llevar nuestra propia botella (envase) reutilizable en vez de comprar una botellita de plástico cada vez que queremos beber fuera de casa.

Yo ya lo he puesto en práctica en el trabajo, ahora me llevo mi termo en lugar de comprar la botella de agua en la cafetería y además de colaborar con el medio ambiente estoy beneficiando mi bolsillo, y vosotros ¿os animáis?


 

9 diciembre, 2010 at 11:44 pm 10 comentarios

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La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes. John Lennon (1940-1980)

Experiencia es lo que obtienes, cuando no obtienes lo que quieres. Randy Pausch (1960-2008)

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